El primer ministro de España, Pedro Sánchez, ha intensificado su postura contra los inversores extranjeros en el mercado inmobiliario español, proponiendo una prohibición total de los compradores de propiedades no residentes fuera de la Unión Europea. Esto incluye a los compradores de casas vacacionales de países como el Reino Unido y Estados Unidos.
En un mitin del Partido Socialista en Extremadura el domingo 19 de enero, Sánchez presentó el plan de su gobierno para abordar lo que llamó la especulación en el mercado inmobiliario por parte de compradores no residentes y fuera de la UE. Dijo:
“Solo en 2023—según los datos más recientes—se vendieron 23,000 casas y apartamentos a extranjeros no residentes fuera de la UE. No son personas de la Unión Europea, sino de fuera. Propondremos prohibir que estos extranjeros no residentes, que no viven aquí ni tienen familia aquí, compren propiedades en España, ya que están especulando puramente con estas viviendas.”
Esta propuesta marca una escalada significativa respecto a la sugerencia de política anterior de Sánchez, hecha el 13 de enero, de imponer un impuesto de hasta el 100% en las compras de propiedades residenciales por parte de compradores no residentes fuera de la UE.
Discrepancias en los datos y las afirmaciones
Las cifras de Sánchez sobre el número de viviendas compradas por este grupo han fluctuado. Inicialmente afirmó que se vendieron 27,000 viviendas a compradores no residentes fuera de la UE en 2023, pero luego revisó la cifra a 23,000. Sin embargo, los datos de la Asociación de Notarios de España contradicen estas cifras, reportando solo 18,648 ventas.
El primer ministro ha acusado a los compradores no residentes fuera de la UE de elevar los precios de la propiedad y hacer que la vivienda sea menos asequible para los ciudadanos españoles. Sostiene que una alta tributación o una prohibición total detendría la especulación y ayudaría a aliviar la crisis de la vivienda.
Implicaciones para los compradores extranjeros y los mercados inmobiliarios locales
Si se implementa, la prohibición propuesta tendría un gran impacto en los compradores británicos y estadounidenses, que constituyen una gran parte del mercado inmobiliario extranjero en España. Muchos de estos compradores adquieren casas de vacaciones en áreas costeras como la Costa del Sol, Costa Blanca y Murcia, a menudo con planes para una eventual jubilación.
Sin embargo, los críticos advierten que tales medidas podrían dañar las economías locales que dependen de la inversión extranjera en propiedades. La eliminación de los compradores no pertenecientes a la UE del mercado podría reducir significativamente la demanda en estas regiones, lo que podría desestabilizar los mercados inmobiliarios locales.
Además, los detractores argumentan que la prohibición haría poco para abordar la asequibilidad de la vivienda en centros urbanos como Madrid y Barcelona, donde la demanda local, la oferta limitada y otros factores económicos son los principales impulsores de los precios altos. Sostienen que la medida está dirigida al segmento equivocado del mercado y no aborda los problemas de fondo que afectan la accesibilidad de la vivienda para los residentes españoles.
A medida que la propuesta de Sánchez se desarrolle, aún está por verse si…











