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Las calles de Valencia resonaron con demandas de la dimisión de Carlos Mazón mientras miles se reunían para protestar en el cuarto aniversario de las devastadoras inundaciones causadas por la tormenta Dana el 29 de octubre. Según cifras oficiales de la Delegación del Gobierno de la Comunitat Valenciana, casi 30.000 personas participaron en la quinta manifestación bajo el lema «Dimisión de Mazón».
La ruta de la protesta estuvo limitada a la Calle Colón para coincidir con el desfile de Ninot, que finalmente fue pospuesto debido a la amenaza de lluvia. Sin embargo, el Ayuntamiento de Valencia, a través de la Policía Local, informó de una estimación considerablemente más baja de 16.500 asistentes.
Indignación por la respuesta retrasada
A pesar de la posibilidad de lluvia, la multitud permaneció inquebrantable, alimentada por las crecientes críticas hacia Mazón. El miércoles pasado, admitió que el 29 de octubre no se unió a la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi) en el Centro de Emergencias de L’Eliana hasta las 20:28, 17 minutos después de que se enviara la alerta ES a las 20:11. La demora significó que la mayoría de las 224 víctimas mortales y tres desaparecidos ya habían quedado atrapados en las inundaciones.
Las manifestaciones, apoyadas por más de 200 grupos ciudadanos y sindicales, denuncian lo que llaman «inacción, irresponsabilidad y gestión catastrófica» por parte de la Generalitat en el manejo de la catástrofe.
La declaración final, leída en la Plaza de la Porta de la Mar por representantes de los comités locales de emergencia y reconstrucción, pidió «justicia, reparación y dignidad» para las 227 víctimas y las más de 100.000 familias afectadas en 80 municipios, incluidas regiones como l’Horta Sud, la Ribera, el Camp de Túria, la Hoya de Buñol-Chiva, la Plana de Utiel-Requena, la Serranía y el sur de Valencia.
Un movimiento creciente
Este protesto sigue a otras cuatro manifestaciones a gran escala previas:
9 de noviembre – 130.000 participantes
30 de noviembre – cerca de 100.000
29 de diciembre – alrededor de 80.000
1 de febrero – 25.000
«Esto no fue un accidente – Esto fue un asesinato»
En su declaración, los organizadores enfatizaron que la catástrofe no fue un accidente, sino una tragedia evitable. Exigieron medidas urgentes, incluyendo el apoyo continuo a las familias afectadas –económicamente, físicamente y psicológicamente. También pidieron la creación obligatoria de Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción en cada municipio, involucrando a todas las asociaciones locales, empresas, instituciones religiosas, trabajadores de la salud y ayuntamientos dispuestos.
La protesta terminó con un poderoso homenaje a las 20:11 – la hora exacta en que se emitió la alerta EsAlert el 29 de octubre. Los asistentes hicieron sonar sus alarmas de teléfono de manera simultánea, y los organizadores leyeron los nombres de todas las 224 víctimas, un acto solemne que duró más de cinco minutos.