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El contrato de mantenimiento de las carreteras de Orihuela Costa expiró el lunes pasado después de que el anterior contratista, Zaplana Caselles, rechazara una prórroga de un año y se negara a continuar sin un contrato formal mientras se organizaba una nueva licitación. En respuesta, el Ayuntamiento de Orihuela ha decidido asumir el servicio directamente utilizando recursos municipales.
El anuncio fue hecho el martes por el Concejal de Infraestructuras, Víctor Valverde, quien destacó que los esfuerzos se iniciaron inmediatamente el lunes para garantizar la restauración de los servicios de mantenimiento lo antes posible.
La decisión sigue a la notificación de Zaplana Caselles en octubre de su intención de rescindir el contrato, citando facturas impagas que superan los 500.000 euros, sin que se hayan realizado pagos desde abril.
Inicialmente, el gobierno consideró lanzar una nueva licitación, pero luego propuso asignar la responsabilidad a la empresa pública Ildo. Sin embargo, esta propuesta fue rechazada por el secretariado en un informe oficial. Actualmente, fuentes municipales indican que el Ayuntamiento está evaluando cuál de sus empresas municipales puede hacerse cargo del servicio y preparando la documentación necesaria para su implementación.
Este cambio hacia una gestión interna sigue una estrategia similar aplicada al mantenimiento de las áreas verdes a lo largo de la costa, a pesar de que se está llevando a cabo una licitación para ese servicio. Se ha asignado un presupuesto de un millón de euros para la transición, lo que marca un aumento de 400.000 euros.
Mientras tanto, los servicios de mantenimiento esenciales, incluidos los arreglos de carreteras, el mantenimiento de aceras, el mantenimiento de señales y la gestión de la infraestructura pública, se han detenido. El deterioro de las calles asfaltadas sigue siendo una gran preocupación entre los residentes, que temen que la falta de mantenimiento pueda generar un aumento en las reclamaciones por daños a la propiedad contra el Ayuntamiento.
Además, los veinte trabajadores previamente asignados al mantenimiento de las carreteras ahora se enfrentan al desempleo. Han instado al Ayuntamiento a proporcionar un contrato de emergencia para garantizar la continuidad del empleo y el mantenimiento del servicio, haciendo referencia a una medida similar tomada cuando Clequali se retiró de la gestión de las instalaciones deportivas.
Recientemente, estos trabajadores organizaron protestas, mostrando pancartas que decían: «Exigimos un contrato de emergencia. Veinte familias en la calle. Exigimos integración por parte del Ayuntamiento. Es nuestro derecho.»
El martes, Valverde confirmó que se está considerando la integración de estos trabajadores en la empresa municipal responsable del servicio.
Zaplana Caselles había tenido el contrato desde 2020, valorado en 766.136 euros anuales. Sin embargo, la prestación del servicio se vio afectada por la escasez de materiales, especialmente de asfalto, después de que se cancelara el contrato de suministro en junio de 2023 y no fuera reemplazado.
Los desacuerdos financieros y las acusaciones entre la empresa y la administración plagaron el contrato, especialmente cuando el Departamento de Infraestructuras estaba bajo el control de Ciudadanos. El Ayuntamiento retrasó los pagos, argumentando que la empresa no había proporcionado un almacén para guardar la maquinaria devuelta después de la expiración del contrato.
Como resultado, la Concejal de Contratación, Mónica Pastor (PP), impuso sanciones por incumplimiento parcial por un monto de 126.634 euros, o el 5% del valor del contrato.
El contratista, sin embargo, acusó a la administración de intentar arruinar financieramente a la empresa, alegando específicamente que el entonces Concejal Ángel Noguera (Ciudadanos) bloqueó el contrato debido a una enemistad personal.
Noguera fue citado en junio del año pasado en relación con un supuesto caso de prevaricación y desde entonces ha sido llevado a juicio. La Oficina Anticorrupción busca una prohibición de 14 años para él por abuso de poder, alegando que retuvo deliberadamente pagos durante dos años y ocho meses, a pesar de que las facturas fueron aprobadas por los técnicos supervisores.
Mientras tanto, el PSOE ha expresado escepticismo sobre la viabilidad de la gestión directa de las carreteras de Orihuela Costa por parte del Ayuntamiento. El partido expresó su preocupación al enterarse del cambio a través de los informes de los medios de comunicación en lugar de una comunicación oficial.
El portavoz socialista, Isidro Grao, ha solicitado formalmente al alcalde Pepe Vegara, quien preside todas las empresas municipales, que proporcione detalles sobre los procedimientos, el presupuesto y los plazos para la transición. Grao criticó la toma de decisiones unilateral del gobierno, argumentando que cambios tan significativos deberían discutirse dentro de los órganos de decisión municipales en lugar de divulgarse públicamente sin deliberaciones previas.
También destacó las preocupaciones sobre la viabilidad de implementar un cambio tan importante de la noche a la mañana sin procedimientos administrativos o presupuestarios claros.
Imagen cortesía de: Unidos por la Costa